miércoles, 31 de mayo de 2017


UNAS PALABRAS DE ANGELA MERKEL SON INTERPRETADAS POR LA PRENSA INTERNACIONAL COMO EL ANUNCIO DEL FIN DE UNA ERA

Por Alberto David Ripoll

Sucedió el pasado 28 de mayo, un día después de la cumbre del G-7 que tuvo lugar en Taormina (Italia), durante cuyo desarrollo pocos logros se han alcanzado, más allá del acuerdo de prolongar las sanciones a Rusia y de proseguir la lucha contra el terrorismo, o la política común en lo que a países como Libia o Corea del Norte se refiere. Las diferencias entre el presidente norteamericano Donald Trump y sus hasta ahora aliados europeos se volvieron nítidas y tremendas. Los modales toscos y groseros de Trump (el empujón al primer ministro de Montenegro para hacerse sitio en la foto) o su ignorancia de muchos de los temas que se trataban en la cumbre no hacen más que evidenciar ese abismo que hoy en día separa la diplomacia estadounidense de la europea.

            Pero fue el día siguiente de la insatisfactoria cumbre cuando Angela Merkel pronunció unas palabras que, con o sin intención, han levantado una tempestad de titulares y artículos interpretativos en toda la prensa europea y norteamericana.

            "Los europeos debemos tomar el destino en nuestras manos", dijo. Y añadía: "Los tiempos en los cuales dependíamos unos de otros han llegado, en parte, a su fin. Esta es mi experiencia de los últimos días".

            La canciller aseguraba, además, que tras el Brexit y la llegada de Trump a la Casa Blanca, ni con Estados Unidos ni con el Reino Unido podía ya contar la Unión Europea. A continuación apelaba al llamado Eje Franco-Alemán como fuerza líder y conductora del continente.

            Los continuos ataques de Trump a Alemania ("los alemanes dañan la economía de los Estados Unidos", llegó a decir) no dejan de afianzar el enfrentamiento entre los dos mundos.

            Las palabras de Angela Merkel son interpretadas por casi todos  como una llamada al inicio de una nueva era. La Unión Europea debe ser salvada a toda costa. De qué manera -renovación del euro, búsqueda de nuevos socios y aliados (China, sin duda el principal)- es algo que aún deberá discutirse.

           

domingo, 14 de mayo de 2017


VICTORIA DE LA CDU Y FUERTE ASCENSO DEL FDP EN LAS ELECCIONES DE RENANIA DEL NORTE-WESTFALIA.

Por Alberto David Ripoll

La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel es la indiscutible ganadora de las elecciones regionales que este domingo se han celebrado en el estado alemán de Renania del Norte-Westfalia (Nordrhein-Westfalen). El segundo puesto ha sido para los socialdemócratas del SPD, los cuales han sufrido un fuerte descenso -como ya ocurrió en las elecciones precedentes que tuvieron lugar en Schleswig-Holstein- que no ha podido ser detenido ni con el anuncio de candidatura para las próximas elecciones legislativas del prestigioso líder Martin Schultz.

            La gran novedad es el fuerte ascenso del Partido Liberal (FDP) que a nivel nacional lidera el joven Christian Lindner. Este partido que tras las últimas elecciones generales había quedado fuera del Bundestag (Parlamente Federal) se convierte ahora en la tercera fuerza política del estado, desplazando a los Verdes (Die Grünen), que hasta ahora habían gobernado en coalición con el SPD.

            Que un partido de centro, liberal y europeísta como es el FDP vuelva a tener presencia en el parlamento alemán -como se espera que ocurra tras las elecciones generales del próximo 24 de septiembre- es una maravillosa noticia para aquellos que defendemos estos valores y nos identificamos con ellos. Sí a la Unión Europea y a la moneda común; a la libre circulación de sus ciudadanos y a la solidaridad entre los estados.

            En Holanda y Francia -y probablemente pronto también en Alemania- los extremismos populistas (de izquierdas y de derechas) y ultranacionalistas son derrotados por partidos liberales que no prometen la luna a los ciudadanos, sino que ofrecen soluciones pragmáticas y razonables.

Breve nota sobre Christian Lindner.

Nacido en Wuppertal el 7 de enero de 1979, este politólogo es el líder del Partido Liberal alemán (FDP) desde 2013, un año fatídico en el que tras las elecciones generales la formación no logró el mínimo de votos necesarios para obtener representación en el Bundestag (Parlamento Federal). Milita en el partido desde 1995.

            Una de sus últimas propuestas es la de que Grecia debe abandonar la Zona Euro (no la Unión Europea), perdonándosele previamente todas sus deudas; pudiendo, como miembro de la unión, continuar acogiéndose a la asistencia europea. De este modo, el país podría encontrar un nuevo comienzo y no pondría en peligro al resto de los estados.