domingo, 18 de febrero de 2018


On the 3rd of February I visited a Solidarity Market (Mercadillo Solidario) with some of my mates from "Ciudadanos", the fresh and dynamic Spanish liberal party (member of ALDE) in which many of us trust to carry out the democratic regeneration of our country, Spain.

I am the first on the right (Alberto).

El pasado 3 de febrero visité un Mercadillo Solidario en la localidad madrileña de Getafe, en compañía de mis compañeros de "Ciudadanos".

Soy el primero por la derecha (Alberto).

domingo, 17 de diciembre de 2017


AUSTRIA: CONSERVADORES Y EXTREMA DERECHA.
Por Alberto David Ripoll



Sebastian Kurz (ÖVP)
Es triste pero parece que así van a ser las cosas: el nuevo gobierno austríaco estará constituido por una coalición del conservador ÖVP (Österreichische Volkspartei) y el extremista de derechas FPÖ (Freiheitliche Partei Österreichs), respectivamente liderados por el joven (31 años) Sebastian Kurz y Heinz-Christian Strache; el cual se encuentra al frente de su formación tras desplazar años atrás al difunto y estrafalario Jörg Haider. No es esta la primera vez que ocurre algo así en Austria, pero el momento crítico
Christian Strache (FPÖ)
que atraviesa Europa -con una extrema derecha fuerte, si bien contenida, en varios estados de la Unión- hace especialmente preocupante el hecho en esta ocasión. Austria es, de momento, el único país de la Unión Europea que tendrá en el gobierno a una formación de esta ideología (si no consideramos a Bélgica, en la que el también ultraderechista y  separatista flamenco Vlaams Belang gobierna junto con otros tres partidos, entre ellos el liberal al que pertenece el primer ministro Charles Michel). Serán tres ministerios -Interior, Exteriores y Defensa- los que, al parecer, se asignarán al FPÖ. El tema de la emigración, al que los austríacos son especialmente sensibles, ha sido, una vez más, definitivo en el ascenso de Heinz-Christian Strache, conocido por sus declaraciones xenófobas, especialmente dirigidas contra musulmanes y turcos (entre sus eslóganes predilectos: "Viena no debe convertirse en Estambul".

            El año pasado, las elecciones presidenciales fueron un fiasco para la extrema derecha, cuyo candidato Norbert Hofer fue derrotado por el verde-liberal Alexander van der Bellen. Sin embargo, todo parece indicar que el derrotado Hofer se convertirá en ministro de infraestructuras en el nuevo gobierno.

            Sebastian Kurz ha tranquilizado a la Unión Europea, asegurando que su gobierno será europeísta pese a su alianza con el FPÖ y que no habrá ningún referéndum del tipo Brexit. Eso sí, ambos líderes coinciden en su posición contraria al ingreso de Turquía en la Unión Europea; algo en lo que están de acuerdo la mayoría de los austríacos. A la vista de la evolución política de Turquía -violación del estado de derecho e involución democrática-, este parecer resulta coherente y no tiene porqué interpretarse como un punto de vista xenófobo, siendo compartido por muchos europeos liberales y progresistas.

            Así las cosas, Sebastian Kurz se convertirá a sus 31 años en el canciller más joven de la historia de Austria y, si no me equivoco, en el más joven mandatario de la Unión Europea en la actualidad. Esperemos que su pertenencia al Partido Popular Europeo atempere su, en principio, inquietante coalición con los enemigos de Europa y acabe por domarlos.

 

 

viernes, 11 de agosto de 2017


EL ASESINATO DE TROTSKY, de Joseph Losey

Por Alberto David Ripoll

Parece que ha transcurrido una eternidad desde que vi por primera vez esta película y quedé fascinado con la figura histórica cuyos últimos días retrataba. Más que el personaje e ideólogo político en sí -a estas alturas nadie me va a tomar por comunista de ninguna de las diferentes corrientes en las que muchos gustan de encuadrarse aún hoy en día- lo que de Trotsky llamaba mi atención y, en parte, me seducía era su poderosa personalidad, su vida aventurera y llena de peripecias como vagabundo apátrida y políglota y ese trágico final a manos de un loco fanático, sicario del déspota Stalin. Que fuera ruso -poco me importaba si su origen era hebreo, para mí era ruso, simplemente- resultaba a mis ojos un valor añadido, pues Rusia, ya fuera el viejo imperio de los zares o la por aquel entonces -hablo de los primeros años 90 del pasado siglo- recién fenecida Unión Soviética, ejercía un fuerte encanto sobre mí. Además de esto, es de recordar que Trotsky no fue únicamente una víctima -primero exilio, más tarde asesinato- fue también un comunista intransigente, un revolucionario que, durante el período en el que gozó de poder antes de caer en desgracia, organizó los campos de trabajos forzados en la URSS -la esclavitud, ni más ni menos- y ordenó el asesinato de innumerables opositores. Pero esto es historia y ahora que han pasado los años -con la monstruosidad que supuso la tiranía comunista definitivamente muerta y enterrada- podemos disfrutar sin miedo la excelente épica literaria y cinematográfica que también aquel período nos dejó.

            Se suele afirmar que Joseph Losey es el más europeo de todos los cineastas estadounidenses que han existido. Afiliado en su día al Partido Comunista Americano, residió en Moscú en los años 30, donde llegó a conocer a Sergei Einstein y al dramaturgo alemán Bertolt Brecht. A comienzos de los años 50, durante la era del Macartismo, fue incluido en la Lista Negra del Comité de Actividades Anti-Americanas. Este acontecimiento le sorprendió durante una estancia en Italia, por lo que se decidió a no volver a su país, radicándose en el Reino Unido hasta su muerte. "El sirviente" (el extraño vínculo entre un aristócrata y su criado), "Caza humana" (donde dos convictos evadidos son perseguidos por un misterioso helicóptero en un inconcreto país del tercer mundo) y "Ceremonia secreta" (donde una mujer de edad mediana cree reconocer a su hija muerta en una joven que encuentra casualmente en la calle, mientras la muchacha parece reconocerla a ella como su madre), son para mí, junto con "El asesinato de Trotsky", sus películas más interesantes; al menos, creo, las más cercana a un espectador de nuestros días.

            Por segunda vez he visto "El asesinato de Trotsky" y, como no podía ser menos, en esta ocasión, tras más de veinte años de lecturas sobre la Revolución Rusa y sobre el personaje de Trotsky en concreto, mucho ha cambiado mi parecer sobre la película y mi disfrute de la misma: los personajes, los actores, continúan cautivándome, aunque de manera mucho más atenuada. Ahora encuentro más ingenuo el pretendido tono documental con el que se abre la película y nos presenta esa mini biografía del revolucionario desplegando una colección de fotos que llevan al pie una breve explicación sobre sus actividades políticas en un determinado año. No se trata de un documental, en realidad, sino de una pura dramatización, aunque sumamente lograda.

            Trotsky fue asesinado en Ciudad de Méjico, en una villa protegida como un fortín por guardias armados adictos a él. De nada le sirvió la protección, pues el comunista estalinista español, Ramón Mercader, logró burlar con astucia la estricta vigilancia y matar sin remilgos, golpeándolo con un pico en la cabeza, al viejo revolucionario ruso. De la ideología trotskista (la revolución permanente, cuyo máximo representante en España fue el POUM) no queda ya casi ni el recuerdo.

            Pero ver esta película, este drama histórico, significa vivir de veras aquellos acontecimientos que parecen ya casi ficción. No puede ser disfrutada por nadie que no tenga un fuerte interés en ese concreto período histórico, que no se haya puesto al día con el personaje y con sus circunstancias únicas. Richard Burton es Trotsky; Alain Delon es su asesino, llamado en la película Frank Jackson (uno de sus nombres supuestos, al igual que Jacques Mornard). La atmósfera asfixiante de la villa convertida en búnker, las conversaciones políticas de Trotsky con sus amigos y familiares (su nieto, entre otros), la enfermiza relación de Jackson-Mercader con su amante Gita Samuels (Romy Schneider), el horripilante final del anciano; esos son los elementos que conceden aún grandeza a esta película. Si les interesa el tema, no se la pierdan.

           

 

           

jueves, 10 de agosto de 2017


LA UNIÓN EUROPEA DECLARA OFICIALMENTE FINALIZADA LA CRISIS ECONÓMICA QUE ESTALLÓ 10 AÑOS ATRÁS.

Por Alberto David Ripoll

El pasado 9 de agosto Bruselas emitió un comunicado en el que daba por definitivamente superada la crisis que comenzó hace 10 diez años; afirmando que la economía de la Unión Europea y de la Eurozona en particular vuelven a estar "en forma" y ha experimentado una importante "transformación". Las decisiones tomadas durante la que se considera la peor recesión de la historia del bloque comunitario, si bien duras para muchos de sus miembros, han dado finalmente su fruto y el balance que se hace de ellas es absolutamente positivo. Gracias a aquellas fuertes decisiones tomadas por los estados miembros, la crisis ha sido contenida y se ha logrado preservar el euro, al que muchos daban ya por perdido. La economía europea está creciendo por quinto año consecutivo y el desempleo se encuentra en su más bajo nivel desde 2015. En conjunto, los datos son alentadores, si bien se reconoce que aún queda mucho por hacer, por lo que la Comisión Europea continuará trabajando para cumplir su agenda para el empleo, crecimiento y justicia social. Por su parte, el Comisario para Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, ha afirmado que se debe aprovechar este impulso económico para completar la reforma de la unión económica y monetaria.

            Aunque el empleo continua siendo el reto pendiente, la tasa de paro se encuentra en su nivel más bajo desde 2009 en la Eurozona y desde 2008 en la Unión Europea en general; siendo el 2013 cuando alcanzó sus niveles máximos. Grecia y España continúan, no obstante, a la cabeza del desempleo que padecen en total 18.7 millones de ciudadanos de la Unión.

            En líneas generales, balance positivo. Prueba incontestable de que esta es la dirección ideal en la que tiene que avanzar la Unión Europea, desechando las visiones catastróficas y apocalípticas que insisten en propagar las formaciones antieuropeas; los populistas y demagogos extremistas tanto de la derecha (Front National, AfD) como de la izquierda (Syriza, Podemos, CUP).
           Por Europa. Por nuestro común futuro. Nuestra esperanza.
 
 

miércoles, 31 de mayo de 2017


UNAS PALABRAS DE ANGELA MERKEL SON INTERPRETADAS POR LA PRENSA INTERNACIONAL COMO EL ANUNCIO DEL FIN DE UNA ERA

Por Alberto David Ripoll

Sucedió el pasado 28 de mayo, un día después de la cumbre del G-7 que tuvo lugar en Taormina (Italia), durante cuyo desarrollo pocos logros se han alcanzado, más allá del acuerdo de prolongar las sanciones a Rusia y de proseguir la lucha contra el terrorismo, o la política común en lo que a países como Libia o Corea del Norte se refiere. Las diferencias entre el presidente norteamericano Donald Trump y sus hasta ahora aliados europeos se volvieron nítidas y tremendas. Los modales toscos y groseros de Trump (el empujón al primer ministro de Montenegro para hacerse sitio en la foto) o su ignorancia de muchos de los temas que se trataban en la cumbre no hacen más que evidenciar ese abismo que hoy en día separa la diplomacia estadounidense de la europea.

            Pero fue el día siguiente de la insatisfactoria cumbre cuando Angela Merkel pronunció unas palabras que, con o sin intención, han levantado una tempestad de titulares y artículos interpretativos en toda la prensa europea y norteamericana.

            "Los europeos debemos tomar el destino en nuestras manos", dijo. Y añadía: "Los tiempos en los cuales dependíamos unos de otros han llegado, en parte, a su fin. Esta es mi experiencia de los últimos días".

            La canciller aseguraba, además, que tras el Brexit y la llegada de Trump a la Casa Blanca, ni con Estados Unidos ni con el Reino Unido podía ya contar la Unión Europea. A continuación apelaba al llamado Eje Franco-Alemán como fuerza líder y conductora del continente.

            Los continuos ataques de Trump a Alemania ("los alemanes dañan la economía de los Estados Unidos", llegó a decir) no dejan de afianzar el enfrentamiento entre los dos mundos.

            Las palabras de Angela Merkel son interpretadas por casi todos  como una llamada al inicio de una nueva era. La Unión Europea debe ser salvada a toda costa. De qué manera -renovación del euro, búsqueda de nuevos socios y aliados (China, sin duda el principal)- es algo que aún deberá discutirse.

           

domingo, 14 de mayo de 2017


VICTORIA DE LA CDU Y FUERTE ASCENSO DEL FDP EN LAS ELECCIONES DE RENANIA DEL NORTE-WESTFALIA.

Por Alberto David Ripoll

La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel es la indiscutible ganadora de las elecciones regionales que este domingo se han celebrado en el estado alemán de Renania del Norte-Westfalia (Nordrhein-Westfalen). El segundo puesto ha sido para los socialdemócratas del SPD, los cuales han sufrido un fuerte descenso -como ya ocurrió en las elecciones precedentes que tuvieron lugar en Schleswig-Holstein- que no ha podido ser detenido ni con el anuncio de candidatura para las próximas elecciones legislativas del prestigioso líder Martin Schultz.

            La gran novedad es el fuerte ascenso del Partido Liberal (FDP) que a nivel nacional lidera el joven Christian Lindner. Este partido que tras las últimas elecciones generales había quedado fuera del Bundestag (Parlamente Federal) se convierte ahora en la tercera fuerza política del estado, desplazando a los Verdes (Die Grünen), que hasta ahora habían gobernado en coalición con el SPD.

            Que un partido de centro, liberal y europeísta como es el FDP vuelva a tener presencia en el parlamento alemán -como se espera que ocurra tras las elecciones generales del próximo 24 de septiembre- es una maravillosa noticia para aquellos que defendemos estos valores y nos identificamos con ellos. Sí a la Unión Europea y a la moneda común; a la libre circulación de sus ciudadanos y a la solidaridad entre los estados.

            En Holanda y Francia -y probablemente pronto también en Alemania- los extremismos populistas (de izquierdas y de derechas) y ultranacionalistas son derrotados por partidos liberales que no prometen la luna a los ciudadanos, sino que ofrecen soluciones pragmáticas y razonables.

Breve nota sobre Christian Lindner.

Nacido en Wuppertal el 7 de enero de 1979, este politólogo es el líder del Partido Liberal alemán (FDP) desde 2013, un año fatídico en el que tras las elecciones generales la formación no logró el mínimo de votos necesarios para obtener representación en el Bundestag (Parlamento Federal). Milita en el partido desde 1995.

            Una de sus últimas propuestas es la de que Grecia debe abandonar la Zona Euro (no la Unión Europea), perdonándosele previamente todas sus deudas; pudiendo, como miembro de la unión, continuar acogiéndose a la asistencia europea. De este modo, el país podría encontrar un nuevo comienzo y no pondría en peligro al resto de los estados.

 

 

sábado, 29 de octubre de 2016


SEBASTIAN EN SUEÑOS (Sebastian im Traum), Georg Trakl.

Por Alberto David Ripoll

Para muchos el estallido de la I Guerra Mundial supuso la confirmación del esperado Apocalipsis que tantas congregaciones religiosas y sectas -a veces, meros círculos esotéricos- venían anunciando para Europa y el mundo. Todo comenzó con un estallido de alegría, de patriotismo; de euforia ante la vuelta al heroísmo en el campo de batalla que debía sacar a las naciones de Europa de su embotado pacifismo y su buena vida. Todo terminó en una de las más anti heroicas guerras que la humanidad haya conocido. El continente europeo se desgarró y los imperios cayeron cercenados y desarticulados; surgieron nuevos estados -repúblicas y monarquías fugaces-, además de ese monstruo gigantesco y amenazador en el este llamado Unión Soviética. Para muchos ese era el comienzo del fin de los tiempos. El orden tradicional se había roto y los movimientos revolucionarios violentos de izquierda y derecha comenzaban a extenderse por Europa. Nacía la República de Weimar en Alemania y Oswald Spengler publicaba su obra grandiosa Der Untergang des Abendlandes (La decadencia de Occidente).

            Nada de esto llegó a verlo el poeta austríaco Georg Trakl, que había sido el gran profeta y visionario de todo ese apocalipsis crepuscular; el que en sus versos llenos de símbolos y signos visuales y sonoros había escrito, con la sabia de sus terrores y sus obsesiones enfermizas, el destino de la civilización, de la humanidad. Su poesía -de una belleza tan extraordinaria que resulta, además de inusitada, perturbadora por proceder de un hombre de poco más de veinte años en el momento en que fue escrita en su mayor parte- es enigmática, inquietante; conduce al lector silencioso o susurrante a un mundo pretérito de galerías de viejas mansiones, jardines otoñales, valles solitarios de la Europa Central. La melancolía infinita de una infancia solitaria y extraña -relaciones ambiguas con una hermana tiempo ha desaparecida- se prolonga hasta lo insoportable; amigos adolescentes fallecidos, creencias en presagios y apariciones fantasmales.

            La fijación de Trakl con las figuras luminosas u oscuras del pasado -Jesucristo, Barrabás o San Sebastián- o de la mitología se entrelazan y confunden con los nombres misteriosos por él ideados -Anif, Elis- los cuales son una especie de ángeles juveniles encarnación de la pureza paradisíaca que el poeta amó toda su vida; seres también anunciadores del fin de los días, de la extinción total de la especie humana tras su larga decadencia.

            Para mí no hay poema más bello -ni más extraño y opresivo- en toda la literatura alemana -quizás tampoco en ninguna otra- que An den Knaben Elis (Al muchacho Elis): "Elis, wenn die Amsel im schwarzen Wald ruft, dieses ist dein Untergang" (Elis, cuando el mirlo cante en el oscuro bosque, ese será tu ocaso). Ocaso, caída, final; lo que se anuncia al género humano. Elis parte con paso suave hacia la noche, hacia su propia extinción; su frente sangrando silenciosamente, devenido en leyenda tras la muerte, convertido en un jacinto en las manos de un monje. Pero, ¿quién es ese misterioso muchacho Elis? Imposible saberlo; se ha pensado en los mitos helénicos de Endimión y de Jacinto, incluso en una especie de imaginario antecesor de Adán, un reflejo del paraíso perdido.

            Los poemas de Sebastian im Traum (Sebastián en sueños) -cuyo título hace referencia al mártir cristiano- engloban todo ese mundo de decadencia y putrefacción, antigüedad y obsesión con el pasado, de presencia de la naturaleza misteriosa. La soledad, la infancia sombría que parece no querer disiparse.

            Trakl fue un esclavo del alcohol y las drogas; las visiones apocalípticas de su poesía no son meras ensoñaciones, tienen la veracidad de la alucinación; algo que se cree de veras haber visto. Los difuntos pueblan su poemas; silenciosas apariciones crepusculares. Su obsesión con los atrios de iglesias y los cementerios prefiguran la pulsión suicida que se lo llevó finalmente.

                        Por fin llegó el apocalipsis. Como enfermero voluntario, Trakl trabajaba con la cocaína con la que finalmente se quitó la vida. La batalla de Grodek, que tuvo lugar entre austríacos y rusos en la región de Galitzia durante la Gran Guerra, lo fulminó anímicamente. La visión de los cadáveres y la agonía de los supervivientes -los gritos y estertores- lo acompañaron, sin duda, en sus últimos momentos, con la droga en sus manos temblorosas. "Grodek" es precisamente el título de su último poema. En él vuelve una de sus más antiguas obsesiones: los "Ungeborene" (los no nacidos). En él nos habla de la sombra vacilante de la hermana que se inclina para saludar a los héroes muertos de sangrante cabeza; de las flautas otoñales y los altares metálicos, del dolor de los nietos no nacidos. Sangre derramada, frío lunar, guerreros moribundos.

            El sacrificio de la Batalla de Grodek-Lemberg -como de todas aquellas en las que el ejército austríaco, dese los Alpes a los Cárpatos fue zarandeado- fue estéril. El sacrificio de cientos de soldados, tanto rusos como austríacos, no sirvió de nada; ambos imperios desaparecieron. La posterior Paz de Versalles fue un mero interregno de tranquilidad aparente y relativa. El auténtico apocalipsis le llegaría a toda Europa dos décadas más tarde, cuando, precisamente de Austria, llegara el mesías anunciador de la destrucción total.